Siéntete preparado para que no tengas que prepararte mentalmente

Uno de los aspectos más ignorados de la formación de un nadador es la manera en que se preparan mentalmente para una competencia. ¿Vas a estar listo para nadar rápido?

“No estarás a la altura de las circunstancias; solo te subirás al nivel de tu preparación.” Chip Kelly.

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Recuerdo ívidamente el día en que aprendí esta lección. Un par de horas después de una carrera tuve la oportunidad de sentarme en el hotel y ver el video. La primera vista fue para localizar donde estaba todo el mundo en la carrera dentro de la ráfaga de agua blanca en un corto evento de 50 libre donde era difícil distinguir nada. Habiendo aceptado el destino del tiempo que marqué, me concentré en desmenuzar la carrera para ver cómo lo hice técnicamente.

En medio del conteo de mi número de brazadas, noté algo que casi me tiró fuera de la silla. En el entrenamiento, cada vez que hacíamos esfuerzos de alta intensidad, yo no respiraba durante las 7 primeras brazadas. No era un número al que había llegado por alguna razón en particular. Era sólo la forma en que llegué a hacerlo.

Al ver el vídeo de mi carrera de los 50 metros noté que sin siquiera pensar en ello, había dado 7 golpes y tomado mi primer aliento, a pesar de que yo no necesitaba un respiro en ese punto de la carrera. Me zambullí de nuevo, 7 golpes más y respiré a la izquierda, al igual que había hecho en el entrenamiento en innumerables repeticiones, sin siquiera pensar en ello. Para ser honesto, yo ni siquiera me acuerdo de haber respirado.

Aunque yo siempre había entendido intuitivamente la conexión entre lo que hago entrenando y el desempeño en la competencia, estaba claro que el contacto entre los dos era mucho más influyente que yo había previsto.

La magia de estar en forma.

Probablemente no hay un nadador en el planeta que diga que la preparación no importa. Que trabajar diligentemente para preparar la mente y el cuerpo y lograr un determinado resultado es una mala idea. Pero la preparación va más allá de simplemente dejar un montón de metros atrás. Lo que en realidad sucede es que, aunque a veces no lo notemos conscientemente, el entrenamiento se convierte en un reflejo natural cuando uno se sube en los bloques.

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La forma en que nos preparamos es la forma en la que competimos.

Es por esto que hay que entrenar de la forma más realista posible, en términos de cómo se quiere nadar en la competencia. Esos momentos en los que nadamos como si fuéramos de otro mundo, son generalmente providenciales y muy difíciles de controlar, por lo general ocurren sólo en circunstancias muy precisas e imposibles de reproducir. En otras palabras, fuera de tu control.

Lo que es más probable que ocurra es que todo se base en tus hábitos de entrenamiento, en los mismos patrones de respiración, las mismas vueltas, patadas y brazadas. De hecho, al igual que lo hice ese día, muy a menudo ni siquiera se notan los comportamientos de la práctica llevados a la competencia. La forma en que nos preparamos es una de las pocas cosas que podemos controlar y es un piso sólido en el que nos podemos afincar con confianza.

Tú no sabes qué tan rápido o lento, los nadadores rivales lograrán competir. No puedes controlar la situación del calentamiento, ni si por alguna razón ajena a ti llegarás tarde a la piscina el día de la competencia, o si te lesionarás en la mitad de la carrera, o si las gafas se llenarán de agua cuando te lances de los bloques.

Lo que si puedes controlar es la forma en que entrenas.

Bob Bowman era conocido antes de Beijing por lanzar a Michael Phelps a circunstancias que lo ponían en duda y en última instancia, a prepararse para nadar rápido sin importar lo que suceda. Desde entrenar en una piscina oscura hasta nadar sin gafas, Bowman esperaba que Phelps estuviera listo sin importar lo que pasara.

Cuando sus gafas se llenaron de agua en los 200 Mariposa de Beijing, Phelps fue capaz de mantener la calma, confiar en su preparación y en el conteo de brazadas para conseguir otro oro olímpico y otro récord mundial.

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La buena preparación significa que no tenemos que pensar el día de la carrera.

¿Te imaginas si el día de la carrera tuvieras que volver a aprender los movimientos y la técnica desde cero? ¿Que por cada brazada, vuelta, buceo y patada tuvieras que pensar completamente como ejecutarlo? Sería imposible y abrumador pensar en todas las consideraciones técnicas que van a permitirte nadar con soltura y a la vez más rápido.

Una buena preparación nos permite no tener que pensar en ninguna de esas cosas. Nos permite centrarnos en estar tranquilos o cada vez más excitados, según sea nuestra personalidad. Nos permite tener una calma imbatible antes de la carrera, una confianza única para saber que lo único que tenemos que hacer es apretar el acelerador.

Después de todo, cuando se mira hacia atrás en una de esas carreras en las que hicimos nuestros mejores tiempos. ¿Fue la mente un frenesí de actividad? Es casi seguro que no. De hecho, lo más probable es que apenas recuerdes gran parte de la carrera en absoluto. Sólo la intuición de ir muy rápido y una sensación de estar en piloto automático.

Fuente: http://swimswam.com/be-ready-so-you-dont-have-to-get-ready/

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